domingo, 7 de octubre de 2012

La sirena ahogada


Corre, chilla, y rasga el lienzo,
quema la última poesía.
Energía perdida, energía malgastada,
canta alguna canción
con tu voz de sirena ahogada.

Quién invocara a alguna criatura extraña,
mitad mujer, mitad canción.
Pero yo sólo soy una araña,
desde que sobre mí cayó la maldición.

Maldición, no hay alguna peor,
que la que se sufre por propia condición.
O la del espíritu malogrado,
que cree que tras el largo camino
ya se está cansado.

Corre, chilla, y rasga el lienzo,
quema la última poesía.
Energía perdida, energía malgastada,
canta alguna canción
con tu voz de sirena ahogada.

No escuches la profunda voz,
de aquel que solo quiere tu lágrima,
del enemigo de tu interior,
que es el peor, el más feroz.

Déjame olvidarte, quemar tu corazón,
o quemar el mío,
pues entre nosotros,
sólo uno siempre palpitó.

Duele mirar a otros,
duele la herida a aquel que se refugió,
en los deseos de la condenación.

Deja de lamentarte, oh, desesperación.
Pues tu prisión es de papel,
y sólo está en tu imaginación.

Pero oh, como nos gusta,
como disfrutamos, de la desolación,
del dolor, del ego herido.

Porque disfrutamos, nos realizamos,
de la propia herida, que nunca nadie infringió,
por miedo a salir y ver el exterior.

Licencia Creative Commons
La Sirena Ahogada por Marina Olivares Maqueda se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.
Basada en una obra en http://literaturebastards.blogspot.com.es/.

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